Los problemas hepáticos crónicos pueden ralentizar la circulación y el metabolismo, provocando pies fríos a pesar de estar en ambientes cálidos.

8. Uñas quebradizas, amarillas o deformadas
La enfermedad hepática puede interferir con la absorción de nutrientes, causando que las uñas de los pies se debiliten, se agrieten o se decoloren.
9. Talones agrietados que no sanan
Los talones extremadamente secos y agrietados, incluso con una hidratación regular, pueden ser el resultado de problemas de hidratación interna o cambios en la piel relacionados con el hígado.

10. Infecciones fúngicas frecuentes en las uñas de los pies
Un sistema inmunológico debilitado, relacionado con el estrés hepático, puede hacerlo más susceptible a infecciones, especialmente hongos persistentes en las uñas de los pies.