Antes de salir de vacaciones, somos meticulosos: cerramos el agua, vaciamos el refrigerador y activamos la alarma. Pero hay un pequeño detalle que a menudo se nos escapa: el fregadero.
Pasarlo por alto puede llevarnos a sorpresas desagradables, como malos olores, acumulación de humedad o incluso insectos. Por suerte, existe un truco ingenioso y gratuito, avalado por profesionales, que puede prevenir estos problemas: simplemente coloca una toalla de papel sobre el desagüe y cúbrelo con un vaso boca abajo. Este pequeño gesto puede marcar una gran diferencia.
Por qué el fregadero se convierte en un problema cuando estás fuera:
Dejar la casa desatendida durante varios días, especialmente durante los meses más cálidos, puede provocar que las tuberías se sequen. Sin el flujo de agua habitual, los sifones pueden perder su sellado, dejando entrar los gases del alcantarillado en la casa.
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