1. Limpieza básica con bicarbonato y vinagre
Mezcla 2 cucharadas de bicarbonato de sodio con un poco de agua hasta formar una pasta.
Aplícala sobre las manchas y frota con una esponja suave.
Enjuaga con agua tibia.
Luego, rocía vinagre blanco diluido en agua (1:1) para eliminar restos de grasa y dar un acabado más claro.
2. Blanqueo natural con limón
Exprime medio limón y frótalo directamente sobre las zonas amarillentas.
Déjalo actuar entre 15 y 20 minutos al sol, lo que potenciará el efecto aclarante.
Aclara con abundante agua.
3. Pulido con pasta de dientes
Aplica una pequeña cantidad de pasta de dientes blanca en un paño de microfibra.
Frota suavemente en movimientos circulares para reducir arañazos y recuperar el brillo.
Retira con un paño húmedo y seca bien.
4. Limpieza profunda con alcohol isopropílico
Humedece un paño con alcohol isopropílico y pásalo por toda la superficie.
Es ideal para eliminar manchas difíciles y desinfectar.
Finaliza enjuagando con agua limpia y secando con un paño suave.
5. Protección y brillo extra
Una vez limpias, puedes aplicar un spray especial para plásticos o un poco de aceite de bebé frotado con un paño.
Esto dejará una capa protectora que previene manchas futuras y mantiene el acabado brillante por más tiempo.
Consejos adicionales
Evita el uso de estropajos metálicos o productos abrasivos, ya que rayan fácilmente el plástico.
Mantén las sillas fuera del sol directo durante mucho tiempo, ya que los rayos UV aceleran el amarillamiento.
Realiza una limpieza ligera cada dos semanas para evitar acumulación de suciedad.