• El aceite de kril redujo de forma significativa el estrés oxidativo dentro de las células del hígado: los investigadores analizaron los síntomas de daño celular que causa la descomposición de las grasas. Los ratones con una alimentación rica en grasas tuvieron niveles elevados de este daño, pero el aceite de kril ayudó a reducirlo. El aceite de kril también estimula los sistemas de defensa naturales del cuerpo, como las enzimas que ayudan a descomponer sustancias dañinas y proteger las células.
• El aceite de kril mejoró la sensibilidad a la insulina en los ratones con obesidad: la resistencia a la insulina se midió con la prueba HOMA-IR, que es una de las formas más confiables de evaluar qué tan bien el cuerpo maneja la insulina. Una puntuación baja refleja una buena sensibilidad a la insulina.
El aceite de kril redujo de forma significativa este puntaje, junto con los niveles de insulina sérica, lo que demuestra que ayudó al cuerpo a responder mejor a la insulina y a procesar la glucosa de manera más efectiva. Los niveles de adiponectina también aumentaron (esta hormona favorece la sensibilidad a la insulina y el metabolismo de las grasas). Por otro lado, disminuyó la leptina, que promueve el almacenamiento de grasa.