2. Consuma más alimentos que favorezcan el metabolismo de las grasas, en especial pescado graso: si prefiere fuentes basadas en alimentos, priorice el pescado capturado en la naturaleza, como el salmón de Alaska, las sardinas, las anchoas y la caballa. Éstos son ricos en omega-3 y bajos en contaminantes. Obtener omega-3 de los alimentos le brinda al cuerpo herramientas para controlar la inflamación y favorecer el procesamiento de las grasas, sobre todo en el hígado.
3. Evite los suplementos de omega-3 de baja calidad que perjudican más de lo que benefician: la mayoría de los aceites de pescado del mercado son propensos a la oxidación, lo que significa que se vuelven rancios con facilidad, en especial si se almacenan mal. Los aceites rancios producen compuestos dañinos que promueven la inflamación en lugar de reducirla. El aceite de kril está protegido de manera natural por la astaxantina, que es un antioxidante que evita que se descomponga y se vuelva tóxico.
Sin embargo, tenga en cuenta la paradoja del omega-3, en la que más no siempre es mejor. Se han asociado las dosis elevadas, en especial las que provienen de suplementos, con un riesgo mayor de fibrilación auricular, que es un problema grave del ritmo cardíaco. 5 No necesita dosis muy elevadas para obtener beneficios. Siempre que sea posible, adopte un enfoque que priorice los alimentos y modere su consumo de suplementos de aceite de kril, solo tome lo suficiente para favorecer la reparación del hígado y la salud del corazón pero sin excederse.
4. Elimine los aceites vegetales para equilibrar su consumo de grasas: si consume con frecuencia alimentos procesados hechos con aceite de soya, aceite de canola, aceite de maíz o aceite de girasol, inunda su cuerpo con ácido linoleico (AL), que empeora la inflamación y anula los beneficios de los omega-3. Reemplace estos aceites con opciones más saludables como sebo, ghee y mantequilla de animales alimentados con pastura, y obtenga sus omega-3 de fuentes de buena calidad como el aceite de kril o pescado graso.
5. Favorezca las defensas antioxidantes naturales de su cuerpo: el estrés oxidativo tiene una influencia importante en el daño hepático y la resistencia a la insulina. El aceite de kril no solo reduce el daño, sino que también ayuda a activar los sistemas antioxidantes del cuerpo, incluyendo enzimas poderosas que limpian dentro de las células y descomponen las sustancias dañinas antes de que causen problemas. Para apoyar aún más este proceso, consuma alimentos ricos en antioxidantes como bayas, hierbas y vegetales coloridos.
Si tiene problemas de grasa abdominal, falta de energía o niveles cada vez más elevados de azúcar en la sangre, estos no son síntomas aleatorios, en realidad están conectados. El aceite de kril es una herramienta sencilla y respaldada por la ciencia que ayuda a abordar las causas fundamentales, no solo los síntomas. Utilícelo como parte de un cambio de estilo de vida más amplio que nutra su cuerpo en lugar de abrumarlo.
Preguntas frecuentes sobre el aceite de kril y el hígado graso