- Hidrátate adecuadamente.
- Controla tu glucosa y presión arterial.
- Limita el alcohol y el tabaco.
- Muévete más y mantén un peso saludable.
Proteger tus riñones no requiere cambios drásticos, solo decisiones diarias más conscientes: menos azúcar, menos sodio, menos sedentarismo y un uso responsable de medicamentos. Los riñones no avisan cuando están dañados, por eso la prevención debe empezar hoy. Un pequeño cambio puede marcar una gran diferencia para tu salud futura