El romero también es reconocido por sus efectos digestivos. Tomado en infusión, favorece la producción de bilis y enzimas digestivas, ayudando a aliviar la pesadez estomacal, los gases y la indigestión. Además, tiene propiedades carminativas, lo que significa que reduce la acumulación de gases intestinales, promoviendo un mejor funcionamiento del sistema digestivo.
En el ámbito del sistema nervioso, el romero es un gran estimulante natural. Su aroma tiene efectos positivos sobre la concentración, la memoria y el estado de ánimo. De hecho, estudios recientes han demostrado que la inhalación del aceite esencial de romero puede mejorar el rendimiento cognitivo y reducir la fatiga mental.
También posee propiedades antimicrobianas y antioxidantes, gracias a compuestos como el ácido rosmarínico, el cineol y el carnosol. Estos elementos ayudan a combatir infecciones leves, proteger las células del daño oxidativo y fortalecer el sistema inmunológico.