Agrégala entera (o en mitades) al guiso o sopa.
Déjala cocinar 15 a 20 minutos.
Retírala antes de servir.
Truco extra: Si el plato aún está salado, puedes repetir el proceso con otra papa.
Otras soluciones eficaces
Azúcar (muy poca cantidad): puede contrarrestar el exceso de sal en algunas salsas o estofados.
Un chorrito de vinagre o jugo de limón: el ácido equilibra el sabor salado en platos de legumbres, sopas o carnes.
Crema o leche: en sopas o salsas cremosas, los lácteos suavizan el impacto de la sal.
Arroz crudo envuelto en una gasa: actúa como esponja para absorber sal, especialmente en caldos.
Tapar el error con más especias o grasa: solo complica el equilibrio.
Conclusión:
Cocinar no es solo seguir recetas, ¡también es saber resolver errores! La próxima vez que te excedas con la sal, recuerda que una simple papa puede ser tu salvación.