Tengo 89 años y así era la vida antes”: recuerdos de una época que los jóvenes de hoy difícilmente imaginarían

Lo que aprendí en 89 años

 

Si pudiera darle un consejo a los jóvenes sería este:

 

  • no descuiden a sus padres
  • no vivan solo para trabajar
  • no permitan que el teléfono reemplace abrazos reales
  • disfruten las cosas simples mientras todavía existen

Porque el tiempo pasa mucho más rápido de lo que creen.

Muchísimo más rápido.

 Reflexión final

A veces escucho decir:

—“Los viejos exageran…”

Pero no.

Simplemente vimos un mundo que ya desapareció.

Un mundo donde había menos comodidades…
pero quizás más paciencia.
Más resistencia.
Más conexión humana.

Y aunque la vida antes era dura…

también nos enseñó algo que hoy parece escasear:

valorar profundamente lo que tenemos antes de perderlo.

 

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