5. Bromelina.
Esta enzima, presente principalmente en la piña, descompone la fibrina y reduce la inflamación. La piña fresca contiene pequeñas cantidades, pero los suplementos dietéticos proporcionan una dosis más concentrada con beneficios terapéuticos.
6. Magnesio.
El magnesio reduce la presión arterial, la adherencia plaquetaria y retarda la formación de fibrina. También ayuda a equilibrar los niveles de calcio, lo que previene la coagulación excesiva y favorece la coagulación cuando es necesario. Entre las buenas fuentes de magnesio se encuentran las verduras de hoja verde, las semillas de calabaza, el aguacate, los frijoles negros y el chocolate negro.
7. Aceite de pescado (ácidos grasos omega-3).
Los ácidos grasos omega-3 mejoran la circulación, reducen los niveles de triglicéridos y reducen la inflamación. Las mejores fuentes son el salmón salvaje, las semillas de lino y las nueces. La Asociación Americana del Corazón (AHA) recomienda suplementar con 1000–3000 mg de EPA/DHA al día.
8. Berberina.
La berberina, presente en muchas plantas, reduce la agregación plaquetaria y los niveles de fibrinógeno, a la vez que protege los vasos sanguíneos de la inflamación. No disuelve los coágulos sanguíneos existentes, pero previene eficazmente la formación de nuevos.
Siempre consulte a su médico antes de comenzar a tomar nuevos suplementos, especialmente si está tomando anticoagulantes o tiene problemas de salud.

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