Otra preocupación común es la presencia de mercurio u otros metales pesados en el pescado.
En el caso de las sardinas, los expertos señalan que el riesgo suele ser menor que en peces grandes como el atún o el pez espada, ya que las sardinas son peces pequeños y viven menos tiempo, lo que reduce la acumulación de sustancias contaminantes.
Organismos de salud pública indican que el consumo moderado de sardinas es seguro para la mayoría de las personas, siempre que se mantenga dentro de una dieta equilibrada.