Lo que realmente preocupa a los especialistas del sueño no es algún objeto maldito en tu mesita de noche, sino la lenta erosión del descanso profundo y reparador causada por los hábitos modernos que hemos normalizado. Las pantallas con luz azul cerca de los ojos cansados, el uso excesivo de internet por la noche que retrasa la hora de dormir y las notificaciones constantes que mantienen el cerebro en estado de alerta constante erosionan la capacidad del cuerpo para recuperarse por completo. Con el tiempo, esto puede hacer que te despiertes agotado, con la piel apagada, irritable y con la mente más nublada de lo normal…